lunes, 19 de enero de 2015

CUATRO AÑOS, MANUELA SE VA AL CIELO

Manuela murió

   Cuando apenas tenía cuatro años de edad, su mamá murió. De su madre guardó sólo fragmentos, nunca el retrato completo: un rostro pálido, la sonrisa ligeramente esbozada. Tantas veces la vio postrada, que solía imaginar a la autora de sus días con colchas en lugar de enaguas  y cuatro patas de madera en lugar de pies.

   Busco a su padre para que la salvara de ese sentimiento, el más terrible, y lo encontró sentado, impotente, tapándose el rostro.

-Mamá no despierta.
-Mi niña… -alcanzó a decir con una voz delgadísima, pronta a quebrarse.
-¿Qué pasa?
-Se nos fue al cielo- dijo y irrumpió en sollozos.

“Mamá, mamá, mamá”,  exclamo una, dos, cinco, mil veces, pero Manuela,  rígida,  no le extendió ese par de brazos que solían defenderla  de lo incierto. 

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